gentcreativa

Historias de proyectos y experiencias que fomentan la innovación social, mediante emociones, cooperación y participación en un grupo.

¿Qué pasará en 2017?

Aunque cada año podemos leer anticipaciones del futuro, raras veces se cumplen.

Lo peor es que los que hacen estas profecias no suelen revisarlas cuando el año ya ha pasado.

Asi que vuelven a empezar, sin complejos, al siguiente año.

Esto nos cuenta un experto en tecnologias, Luis Angel Fernandez Hermana LAFH

Columna de enero 2017

Profetas de pacotilla

Luis Ángel Fernández Hermana

En plena vorágine de predicciones sobre el futuro, que incluso nos están amargando la entrada al 2017, cuando todavía ni siquiera ha cumplido un añito de edad y las nubes no se han despejado, puedo declarar y declaro solemnemente, en contra de los profetas de pacotilla que nos rodean, que nada de lo que se dice que va a suceder, sucederá. Cada año, lustro, década, siglo, desde mucho antes de Nostradamus, y después, hasta las revistas más prestigiosas, piden a los expertos más reconocidos, que se mojen. Y, efectivamente, salen mojados. La tasa de acierto no suele superar el 5% y ahí se incluyen predicciones arriesgadas como que lloverá más que el año anterior, o que la tecnología nos seguirá sorprendiendo. No lo digo en broma. Hasta The Economist se ríe abiertamente de sus propias encuestas, aunque los consultados constituyan la flor y nata en sus respectivos campos de actividad.

¿Que nos está pasando, de donde viene esta fiebre adivinadora contra la que todavía no hay vacuna? Sencillo: estamos viviendo el fin de las religiones, mientras que, al mismo tiempo, prospera una sin competencia posible: el marketing, que incluso ya es una metástasis de las menguantes religiones de toda la vida. Su poderío estriba en que sus feligreses son simultáneamente todo: desde diáconos a Papas, escriben sus biblias, pregonan sus evangelios, predican sin necesidad de recluirse y formarse en monasterios o seminarios, indican sin un ápice de duda por donde aparecerá y cómo será la buena nueva… ¿Aciertan? ¡Qué vá! Fracasan una y otra vez, pero siguen adelante como si nada. ¿Cómo lo consiguen? ¿Por qué no se deprimen? Respuesta aún más sencilla: todos poseemos nuestra propia maquinaria de guerra de RRPP y marketing. Y la estamos usando con artillería pesada, nada de andarse con tonterías. 

Antes ibas al bar y contabas: “Anoche vi un documental curioso. Decía que los robots venían a por nosotros”. Hoy escribes robot en un buscador, te salen 3.000 millones de respuestas, pegas unas cuantas en tu blog y titulas: “Los robots vienen a por nosotros”, y ya has armado tu propia marimorena: los que te leen se ven obligados a decirla aún más gorda, si no, ¿cómo van a seguir predicando? Inmediatamente se desata el furor predictivo: que si la Inteligencia Artificial, que si la nevera vigilante, o el coche guiado por el hombre invisible, o los aviones que reconocen a qué aeropuerto se dirige cada pasajero, que si sí o que si no… En realidad, no hay que preocuparse, la cola de espera es prácticamente tan infinita como las posibilidades que ofrece Internet: ahí tenemos ya al ADN de borro y pego, la Internet de las Cosas (esta es maravillosa, repleta de tesoros), por no hablar de Trump y su twitter de destrucción masiva.

¿Me puedo equivocar?

      @luisangelfh

    Coladepez.com

 
    La brevedad es
    para los débiles

 

 

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